Políticas y medidas preventivas sobre el alcohol y el volante

La conducción bajo los efectos del alcohol afecta gravemente a la capacidad de juicio, la coordinación y otras funciones motrices. La conducción de vehículos bajo los efectos del alcohol es un importante problema de salud pública que afecta al bebedor y, en muchos casos, a partes inocentes. Existen intervenciones respaldadas por datos muy sólidos que permiten reducir la conducción bajo la influencia del alcohol. Las estrategias de reducción de los daños asociados al alcohol al volante deben incluir medidas disuasorias destinadas a disminuir las probabilidades de que una persona conduzca bajo los efectos del alcohol, así como medidas que creen un entorno de conducción más seguro gracias al cual serán menores la probabilidad y la gravedad de los daños por colisiones propiciadas por el alcohol.

En algunos países, el número de traumatismos por accidentes de tránsito relacionados con peatones ebrios es considerable, por lo que las intervenciones a este respecto deben ser consideradas de alta prioridad.

Las opciones de política e intervenciones en esta área comprenden:

(a) implantación y exigencia del cumplimiento de un límite superior de la concentración de alcohol en sangre, que debe ser más bajo para los conductores profesionales y los conductores jóvenes o noveles;

(b) incremento de los puntos de control y las pruebas de alcoholemia aleatorias;

(c) suspensión administrativa del permiso de conducir;

(d) permiso progresivo para conductores noveles con tolerancia cero para el alcohol al volante;

(e) usar un dispositivo que impida el arranque del motor en contextos específicos, cuando esto sea posible, para reducir accidentes;

(f) programas obligatorios de formación, asesoramiento y, cuando proceda, de tratamiento de conductores;

(g) promoción de formas de transporte alternativas, por ejemplo, servicios de transporte públicos tras el cierre de los lugares en que se sirve alcohol;

(h) organización de campañas de concienciación e información pública en apoyo de la política adoptada y con el fin de potenciar el efecto disuasorio general;

(i) organización de campañas cuidadosamente planificadas, de alta intensidad y bien ejecutadas en los medios de información, orientadas a situaciones concretas, como periodos de vacaciones, o un público determinado, como los jóvenes.

Ligas:

Why is a drinking and driving programme necessary? [pdf 397kb; en inglés]

Publicación de la OMS en 2007 que examina la relación alcohol y conducción. Este artículo analiza el tema desde diferentes ángulos, cómo Australia y Francia han hecho frente al problema y cómo puede adoptarse su aproximación.

 

Beber y conducir [pdf 1.48Mb; en inglés]

Publicación de la OMS en 2007 que presenta un panorama del área y discute por qué es necesario un programa sobre alcohol y conducción, cómo diseñar, implementar y evaluar un programa.